La obligación legal de registrar la jornada de los trabajadores afecta a todas las empresas independientemente de su tamaño o tipo de jornada, sea en el centro de trabajo o en movilidad, y hagan o no horas extras. Las empresas pueden convertir esta obligación en una oportunidad para aumentar su productividad y mejorar la calidad del servicio, tanto por el análisis de los datos recogidos, como por la información, que permitirá tomar decisiones en tiempo real sobre la prestación de los servicios prestados a sus clientes.